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Bolivia en el ranking mundial de minería

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Foto: Página Siete
La Paz, 10 de abril (Información tomada de Página Siete).- Ahora que desde esferas de gobierno se dan ciertas señales de apertura a la inversión extranjera en minería, vale la pena poner sobre el tapete algunos de los problemas que son de inexcusable tratamiento si, realmente, se quiere remover los obstáculos a la inversión minera. En ese sentido, es sumamente útil examinar cómo se compara Bolivia con otros países, principalmente los latinoamericanos, a la vista de los resultados de la Encuesta de Minería 2016 del Instituto Fraser, de marzo pasado.


El informe del Fraser (organismo canadiense) recoge las opiniones de expertos y ejecutivos de compañías mineras. Su publicación anual es considerada como la referencia más seria e influyente en información relativa al atractivo de los países para captar inversión en minería.

Pues bien, en el Índice de Atractivo para Invertir, el puntaje que obtiene Bolivia es 25 puntos menos que Perú, 21 menos que Chile, 18.4 menos que México, 14.5 menos que Brasil, 11 puntos menos que Colombia.

Esta medición conjuga tanto el potencial minero de los países como la percepción de la aptitud de las políticas gubernamentales para captar inversiones, evaluándose aspectos tales como la regulación ambiental y laboral, el régimen tributario, las barreras arancelarias, la estabilidad política, el sistema legal y el grado de incertidumbre normativa, la protección de los derechos mineros, la infraestructura, la información geológica, la habilidad y experiencia de la fuerza laboral.

A su turno, el Índice de Percepción de Políticas, que evalúa las políticas y los factores que afectan las decisiones de inversión, otorga a Bolivia un puntaje que es 36.5 puntos menos que Chile, 27.3 menos que Perú, 27.7 menos que México, 22.7 menos que Brasil, 3.5 puntos menos que Colombia.

El informe de Fraser refiere que la percepción de la calidad de las políticas mineras tiene una incidencia de más o menos 40% en las decisiones de inversión, en tanto que el 60% reflejaría la valoración del potencial económico de los yacimientos mineros.

Seguridad jurídica
En el indicador de Régimen Legal del ranking 2016, Bolivia se ubica en el puesto 98 entre 104 países y distritos, distante de las posiciones que ocupan otros países sudamericanos. Y lo propio ocurre con el indicador Incertidumbre en la Administración, Interpretación y Aplicación de Normas Existentes, que sitúa a Bolivia en un lugar rezagado.

Datos que sugieren la poca confianza que inspira el sistema legal boliviano. Lo cual tampoco debe sorprender mucho si se toma en cuenta el contraste entre la legislación minera en los países vecinos –con amplias garantías y facilidades para la inversión, y la figura de la concesión minera–, y la situación prevaleciente en Bolivia, marcada por la vulnerabilidad del derecho minero.

Por cierto, las opiniones de los ejecutivos mineros no dejan dudas en cuanto a que el factor primordial que desalienta las inversiones es la debilidad del marco jurídico, cuya valoración está muy asociada a las percepciones de inestabilidad e incertidumbre en las reglas de juego.

Baja rentabilidad de las operaciones mineras
Los costos emergentes del régimen impositivo vigente, incluyendo el IUE de 25%, la alícuota adicional de 12.5% y la elevada regalía minera, determinan que la rentabilidad de las operaciones mineras en Bolivia sea mucho menos atractiva que en otros lugares de la región. Al respecto, Xavier Nogales (2015) realizó cálculos en base a los estados financieros de las empresas de la minería privada y halló que la utilidad neta (después de todos los impuestos) es 71% más alta en Perú; 57% más en México; y 31% más en Chile.

Estas economías, además de sus ventajas normativas y en seguridad jurídica, poseen un atractivo mayor desde la perspectiva de la rentabilidad minera. El ranking 2016 del Instituto Fraser corrobora esta impresión. Así, mientras que Bolivia ocupa el puesto 96 en el Indicador de Régimen Fiscal, el vecino Perú califica en el número 36, Chile en el 48, México en el 63, Colombia en el 69, Brasil en el puesto 74.

Cerrar la brecha con los vecinos
Es evidente que subsisten cuellos de botella que hacen que la minería boliviana se sitúe en una posición desventajosa, para captar inversión minera, con relación a la de Chile, Perú, México o Brasil e, incluso, otras economías de menor tradición en la explotación de metales.

Esto puede ayudar a entender por qué la inversión fluye hacia allí, a pesar de los precios deprimidos de los minerales, mientras que aquí la inversión es deficitaria y prácticamente ausente en labores de exploración de nuevos yacimientos.

Así pues, si queremos unirnos al grupo de países atractivos en inversión minera, a lo que debe apuntarse es a cerrar la brecha existente en cuanto a la calidad de la política minera y también al establecimiento de las condiciones básicas necesarias para la inversión, y de tal modo que nuestra minería pueda compararse mejor y se ponga en un plano de más simetría en ventajas y beneficios para la actividad empresarial.

Los informes del Instituto Fraser dan cuenta de que Bolivia logra una mejor calificación en el indicador de Oportunidades de Mejora. Ello sugiere que hay margen para incrementar la capacidad de captar inversiones. Esto, claro está, siempre y cuando se haga lo que tiene que hacerse para ser un país más competitivo. He ahí el gran desafío de la política minera nacional.


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